Lo primero que conviene dejar claro, antes de planear cualquier actividad, es que el Día de Muertos no es una versión mexicana de Halloween. Caen cerca en el calendario y en ambos aparecen calaveras, y esa coincidencia ha producido mucha programación confusa.

Cada actividad de abajo está anclada en algo que la fuente afirma sobre la tradición. Donde la fuente calla, la actividad no aparece aquí.

Cuando la reunión ocurre en otro lugar

Parte de estos planes termina fuera de casa, en un centro comunitario, una biblioteca, una panadería. Si ese lugar es socio de VISU, escanear el código ahí convierte la visita en una pequeña recompensa.

Empieza diciendo qué es la fecha

Abre por la definición, no por la decoración. El Día de (los) Muertos es una celebración tradicionalmente marcada el 1 y el 2 de noviembre, aunque otros días, como el 31 de octubre o el 6 de noviembre, pueden incluirse según la localidad. Cae dentro del periodo cristiano de Allhallowtide y se observa ampliamente en México y entre personas de origen mexicano en otros lugares.

El propósito está dicho con la misma claridad: la celebración reúne a familiares y amigos para rendir respeto y recordar a quienes murieron. Todo lo demás sirve a esa reunión, incluido el tono, que es lo que más se malentiende desde fuera. Las celebraciones pueden tomar un tono humorístico, cuando quienes celebran recuerdan episodios divertidos y anécdotas de quien se fue. No es silencio solemne y no es noche de terror.

La actividad. Antes de cortar, pegar o cocinar nada, pide al grupo que escriba las dos fechas y una frase sobre para qué son esos días. Déjala visible: si una decoración propuesta no se explica con esa frase, no se cuelga.

Lo que se queda fuera. Sin calabaza, sin fantasma de sábana, sin susto. La calavera aquí carga un significado que no tiene nada que ver con el terror.

Montar una ofrenda, elemento por elemento

La ofrenda es el objeto central de la fecha y el más enseñable, porque cada elemento tiene una razón declarada. Durante el Día de Muertos, la tradición es montar altares privados, las ofrendas, con las comidas y bebidas favoritas, además de fotos y recuerdos, de quien se fue. La intención es propiciar la visita de las almas, para que escuchen las palabras de los vivos dirigidas a ellas.

Estos altares suelen ponerse en casa o en espacios públicos como escuelas y bibliotecas, y también junto a las tumbas. Los elementos que la fuente nombra, y solo esos:

  • Fotos y recuerdos de la persona a quien se recuerda.
  • Sus comidas y bebidas favoritas. No ofrendas genéricas, las suyas.
  • Cempasúchil, la flor naranja, tratada más abajo.
  • Veladoras, que aparecen en cantidad en los altares de casa y en las tumbas.
  • Pan de muerto y calaveritas de azúcar, además de calabaza en dulce y atole.
  • Juguetes, que se llevan para los niños difuntos, los angelitos.
  • Almohadas y cobijas, para que quien se fue descanse del camino.

Algunas familias arman pequeños altares con una cruz cristiana o imágenes de la Virgen María. En escuela pública esos elementos son decisión de cada familia y no tarea de grupo, y es más fácil decirlo con claridad que omitirlo en silencio.

Tres versiones. Con niños pequeños, una ofrenda colectiva del salón donde cada quien lleva un objeto y dice para quién es. Con estudiantes mayores, ofrendas de papel con cada elemento identificado y su razón al lado. En casa, la de verdad, con el más pequeño a cargo de las fotos. Los hábitos que funcionan en actividades de arte para preescolar sirven aquí, con una diferencia: el niño arma un sentido, no explora un material, así que deja tiempo para la explicación.

Manos colocando un retrato enmarcado entre veladoras encendidas sobre una mesa, con el rostro de una persona visible al fondo
Imagen ilustrativa. El retrato y las veladoras son los elementos por donde empieza la mayoría de los grupos al armar una ofrenda.

Cempasúchil, la flor con una función

La flor naranja es el elemento más reconocible y también el que más se usa como pura decoración, lo cual pierde el punto. Las tumbas se decoran con ofrendas que suelen incluir cempasúchil, Tagetes erecta, originalmente cempōhualxōchitl, que en náhuatl significa veinte flores, y que en México también se le dice Flor de Muerto.

La flor tiene función declarada. Se cree que estas flores atraen las almas de los muertos hacia las ofrendas, y que los pétalos vivos de olor fuerte pueden guiar a las almas desde los panteones hasta las casas de sus familias. El olor y el color están trabajando, y por eso un camino de pétalos es un camino y no una orilla.

  • El camino de pétalos. Tiende una línea de pétalos naranjas, reales o de papel, desde la puerta hasta la ofrenda. Como la creencia es que los pétalos guían del panteón a la casa, el camino tiene dirección y destino.
  • La palabra misma. Un ejercicio corto de lengua: cempōhualxōchitl, veinte flores en náhuatl, y el inglés marigold, que viene de Mary's gold, nombre aplicado primero a una planta parecida originaria de Europa, la Calendula officinalis.
  • Cempasúchil de papel. Círculos de papel de china naranja encimados, si no hay flor fresca.

Una visita que devuelve algo

Si el plan incluye ir a algún lado, una panadería, un mercado, un salón donde se reúne el grupo, esa salida puede valer algo. En un lugar asociado a VISU, escanea el código y la recompensa está ligada a estar ahí.

Calaveras: por qué la calavera no es susto

Esto es lo que impide que el tema entero se derrumbe de vuelta en Halloween. Un símbolo común de la fecha es la calavera, que se representa en máscaras, llamadas calacas, y en comidas como calaveritas de chocolate o de azúcar, que llevan inscrito en la frente el nombre de quien las recibe.

Esa última parte es la distinción entera. Un regalo con nombre es lo contrario de un susto anónimo. Las calaveras muestran diseños de colores para representar la vitalidad y la personalidad individual de quien se fue, y las calaveritas de azúcar pueden regalarse tanto a los vivos como a los muertos, de modo que un compañero vivo puede recibir una con su propio nombre.

  • Calaveras de papel con nombre. Recorta una calavera en cartulina, decórala con color vivo y escribe un nombre en la frente, como hace la tradición. Cada quien decide de quién es el nombre, vivo o difunto.
  • El diseño como retrato. Pide que elijan colores y motivos que representen a una persona en concreto y luego digan qué representa cada elección.
  • La Catrina, como historia del arte y no como disfraz. El grabado La Calavera Catrina, de José Guadalupe Posada, probablemente buscaba criticar a las mujeres mexicanas de clase alta que imitaban las modas europeas, y después fue desarrollado en figura de cuerpo entero por Diego Rivera en un fresco pintado entre 1946 y 1947.

La línea que no se cruza. Pintar una calavera en la cara de un niño como disfraz, sin referencia a nadie a quien se recuerde, es donde la actividad se vuelve préstamo estético. La versión que funciona es la de papel, con un nombre encima.

Calaveras de papel decoradas con colores vivos sobre una mesa de taller, con personas detrás mirando al frente
Imagen ilustrativa. Calaveras de papel decoradas con colores vivos, hechas en taller de grupo y no usadas en la cara.

Calaveras literarias, el verso que sí se escribe

Existe una forma literaria propia de esta fecha: poemas cortos en verso rimado tradicional, llamados calaveras literarias, que son epitafios burlones y ligeros dedicados sobre todo a amigos, compañeros de salón, compañeros de trabajo o familiares, vivos o difuntos, pero también a figuras públicas, y que describen costumbres y actitudes y anécdotas cómicas con imágenes ligadas a la muerte.

Fíjate de quién suelen hablar: gente viva, en su mayoría. Eso es lo que vuelve la forma viable en el salón. En el México de hoy, en escuelas públicas, se anima o se pide a los estudiantes escribirlas como parte de la clase de lengua.

Cómo llevarla. Cada estudiante saca el nombre de un compañero. El poema es corto, rimado y ligero, alrededor de una costumbre por la que esa persona es conocida, con el encuentro con la muerte tratado como comedia y no como amenaza. Léanlas en voz alta: el grupo afina su tono en unos tres poemas. Para grupos adultos, la versión sobre figuras públicas es la más cercana al original de periódico.

Actividades de cocina ligadas a comidas nombradas

La comida aquí tiene doble papel. Durante las festividades del Día de Muertos, la comida la consumen los vivos y también se ofrece a los espíritus de los antepasados como ofrendas. El mismo platillo va al altar y a la mesa.

  • Pan de muerto: un pan dulce con forma de bollo, cubierto de azúcar, decorado con tiras de la misma masa en forma de hueso. La mejor actividad de grupo aquí, porque la forma carga el sentido.
  • Tamales, de los platillos más comunes del día.
  • Calabaza en dulce, nombrada entre las comidas de las ofrendas caseras: dulce en el altar, no linterna tallada.
  • Atole y champurrado, bebidas calientes y espesas de masa, sin alcohol. Las que vale la pena preparar en grupo.
  • Agua de Jamaica, hecha de la flor de Jamaica, servida fría y bastante dulce.

Para grupos de adultos, las bebidas son la opción de menor esfuerzo. Los grupos que ya hacen manualidades fáciles para adultos pueden sumar una bebida a la mesa de calaveras de papel y armar una noche entera.

Un pueblo no es todos los pueblos

La falla más común al programar Día de Muertos es presentar la práctica de un pueblo como la práctica nacional. La fuente lo dice directo: las tradiciones y actividades de la celebración no son universales y varían con frecuencia de pueblo en pueblo.

Pátzcuaro y Janitzio, Michoacán. Ahí la tradición es muy distinta cuando quien murió es un niño. El 1 de noviembre del año siguiente a la muerte, los padrinos ponen una mesa en casa de los padres con dulces, frutas, pan de muerto, una cruz, un rosario y veladoras. A la medianoche del 2 de noviembre, la gente enciende velas y cruza en barcas aladas llamadas mariposas hacia Janitzio, isla en medio del lago donde hay un panteón.

Ocotepec, Morelos. El pueblo abre sus puertas a los visitantes a cambio de veladoras, y a cambio los visitantes reciben tamales y atole. Esto lo hacen solo los dueños de la casa donde alguien murió el año anterior.

El patrón se sostiene fuera de México. En Guatemala, las celebraciones del 1 de noviembre destacan por la construcción y el vuelo de barriletes gigantes, costumbre para ayudar a los espíritus a encontrar el camino de regreso a la Tierra, junto con el fiambre, que se hace solo ese día. En Belice la celebración se conoce como Hanal Pixan, comida para las almas en lengua maya yucateca. En Ecuador las comidas ceremoniales incluyen la colada morada, con guaguas de pan, panes con forma de persona.

La actividad. Un mapa con marcas y una ficha corta por lugar, presentada como práctica de ese pueblo y no de un país entero. Una costumbre local se malinterpreta seguido: en algunas partes del país, niños disfrazados tocan puertas pidiendo su calaverita, un pequeño regalo de dulces o monedas. Se parece al trick or treating de Estados Unidos, pero sin el componente de travesura contra quien no da nada. Un parecido no prueba que sean la misma fecha.

Armar una sesión

Una hora con niños pequeños. Diez minutos en las fechas y el propósito. Veinte en cempasúchil de papel y el camino de pétalos. Veinte en una ofrenda colectiva del salón donde cada niño suma un objeto y dice para quién es.

Noventa minutos con estudiantes mayores. Quince en la definición y el calendario. Veinticinco en calaveras literarias, nombres sorteados, leídas en voz alta. Veinte en calaveras de papel con nombre. Veinte en el mapa regional.

Una reunión de adultos. Atole o champurrado, una mesa de calaveras de papel con nombres en la frente, calaveras literarias sobre figuras públicas. En casa las mismas piezas funcionan como noche familiar, con un adulto contando una historia de cada persona de la mesa.

Una nota para estudiantes mayores. El origen está en disputa: los académicos mexicanos difieren sobre si la festividad tiene raíces indígenas prehispánicas genuinas o si es una versión del siglo 20, rebautizada, de una tradición española. Dos cosas quedan resueltas de cualquier modo. En 2008 la tradición fue inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, como la practican las comunidades indígenas de México, y se volvió símbolo nacional, enseñada en el sistema escolar y observada como día festivo escolar.

Una nota de planeación. Si preparas con anticipación, avisa al grupo que la fecha en sí queda al inicio de noviembre.

Que el lugar donde estás cuente para algo

VISU liga recompensas a la presencia verificada en lugares asociados. Si el grupo ya va a reunirse, el bono viene de aparecer, no de gastar más.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es el Día de Muertos y qué va en una ofrenda?

Se celebra tradicionalmente el 1 y el 2 de noviembre, aunque pueden incluirse otros días según la localidad. Una ofrenda lleva las comidas y bebidas favoritas de quien se fue, con fotos y recuerdos, calabaza en dulce, pan de muerto, calaveritas de azúcar y atole.

¿El Día de Muertos es el Halloween mexicano?

No. Es una celebración de varios días en la que familiares y amigos se reúnen para rendir respeto y recordar a quienes murieron. Cae dentro del periodo cristiano de Allhallowtide, y por eso queda cerca en el calendario, pero el propósito, los símbolos y el tono son propios.

¿Por qué se usa cempasúchil?

Se cree que atrae las almas de los muertos hacia las ofrendas, y que sus pétalos vivos de olor fuerte guían a las almas desde los panteones hasta las casas de sus familias.

¿Qué significa la calaverita de azúcar?

Las calaveras muestran diseños de colores para representar la vitalidad y la personalidad individual de quien se fue. Llevan inscrito en la frente el nombre de quien las recibe y pueden regalarse tanto a los vivos como a los muertos.

¿Qué es una calavera literaria?

Un poema corto en verso rimado, un epitafio burlón y ligero dedicado sobre todo a amigos, compañeros o familiares, vivos o difuntos. En escuelas públicas mexicanas se anima o se pide a los estudiantes escribirlas en la clase de lengua.

¿Solo se celebra en México?

Se observa ampliamente en México y entre personas de origen mexicano en otros lugares, y hay celebraciones relacionadas en Guatemala, Ecuador, Belice, Bolivia, Brasil, Honduras, Perú, Costa Rica, Filipinas y Sicilia.

Referencias