Una adivinanza graciosa no es una adivinanza con un chiste pegado al final. Es aquella cuya respuesta te hace resoplar y después repetírsela a otro. Están agrupadas por el tipo de truco que usan, porque reconocer el tipo es la mitad del camino para acertar. Fueron escritas para esta página, no recogidas de otras listas. Cada respuesta va justo debajo, para que la tapes con la mano.
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Guarda tus preferidas, las que inventaste y todo lo demás que quieras enseñar, en una sola dirección corta.
Cómo leer estas adivinanzas
Las respuestas están en negrita, justo después de cada adivinanza. Si las vas a leer en voz alta, tapa la línea de abajo con la mano o con un papel.
Los cinco grupos de abajo están separados por el truco, no por la dificultad. Una adivinanza que te toma al pie de la letra falla de una manera distinta que una construida sobre un juego de palabras. Ese es el motivo de agruparlas.
Adivinanzas que te toman al pie de la letra
Funcionan porque tú completas una suposición que la adivinanza nunca hizo. La respuesta está entera en las palabras exactas.
- Solo me hago más larga cuando la gente deja de avanzar, y desaparezco en cuanto vuelve a avanzar. ¿Qué soy?
La cola. - ¿Qué se compra deseando no usarlo nunca, y te hace sentir estafado justo cuando lo usas?
El seguro. - Me abren y me cierran todo el día, y quien me usa casi nunca me mira. ¿Qué soy?
La puerta de la nevera. - ¿Qué se hace más pequeño cada vez que se usa bien?
El lápiz. Y la vela, si estás romántico. - Soy lo único que puedes perder por completo y aun así te piden que lo guardes. ¿Qué soy?
La paciencia. - ¿Qué se tira para poder usarlo y se recoge cuando terminas?
El ancla.
Adivinanzas contadas por el objeto
Las clásicas en primera persona, donde una cosa corriente se describe mal a propósito.
- Me termino en el instante en que alguien nota que existo. ¿Qué soy?
La sorpresa. - Me cuentan con mucho cuidado personas que ya han decidido ignorar el total. ¿Qué soy?
Las calorías del menú. - La gente me compra para comer y nunca me come. ¿Qué soy?
El plato. - Cuanto más hay de mí, menos ves. ¿Qué soy?
La oscuridad. La niebla también lo acepta y se pone insoportable. - Tengo teclas y no abro nada, tengo espacio y tú no cabes. ¿Qué soy?
El teclado. - Estoy siempre delante de ti y nunca me alcanzas. ¿Qué soy?
El futuro.

Adivinanzas de lógica torcida
El razonamiento aquí es impecable y completamente inútil, que es justamente la gracia.
- Si tienes seis naranjas y quitas cuatro, ¿con cuántas te quedas?
Con cuatro. Las has quitado tú. - Suena tu teléfono a las tres de la mañana y es un número equivocado. ¿Cuál de los dos pide disculpas?
Los dos. Son las tres de la mañana y ninguno tiene energía para discutir. - ¿Cuántos cumpleaños tiene una persona corriente en toda su vida?
Uno. El resto son celebraciones de ese. - Una persona se cae de una escalera de veinte peldaños y no se hace nada. ¿Cómo?
Se cayó del primer peldaño. - Te cambias de la cola lenta a la cola rápida. ¿Qué le pasa a la cola rápida?
Se vuelve la lenta. Es la única ley de las colas que nunca ha fallado. - Un pastor tiene diecisiete ovejas y se le mueren todas menos nueve. ¿Cuántas quedan?
Nueve. La adivinanza ya lo había dicho.
Adivinanzas de juego de palabras
Estas viven enteramente dentro del español. Son las que no sobrevivirían a una traducción, y por eso las versiones de esta página en otros idiomas tienen las suyas propias.
- ¿Por qué el pan se hizo famoso?
Porque tenía mucha miga. - ¿Por qué nunca hay que discutir con una escalera?
Porque siempre se lo toma peldaño a peldaño. - ¿Cuál es el único punto que nadie quiere escuchar al final de una discusión?
El punto final. - ¿Por qué las tijeras nunca ganan una discusión?
Porque siempre acaban cortando por lo sano. - ¿Qué tipo de atasco no ha atascado nunca un fregadero?
El del tráfico. - ¿Por qué el libro de matemáticas andaba tan triste?
Tenía demasiados problemas y nadie le resolvía ni uno gratis.
Monta tu propia colección
Las que funcionaron, las que inventaste y las fotos de la noche en que salieron bien.
Adivinanzas para los más pequeños
Más cortas, más amables, y posibles de acertar para quien todavía no ha aprendido que las adivinanzas deberían ser injustas.
- Tengo cuatro patas y no camino ni un paso. ¿Qué soy?
La mesa. - Soy amarillo, soy curvo y el mono piensa en mí todo el tiempo. ¿Qué soy?
El plátano. - Me ponen en la mesa, me cortan en trozos y nadie me come. ¿Qué soy?
La baraja. - Soy eso que buscas mientras lo tienes en la mano. ¿Qué soy?
El móvil. - ¿Qué se oye más fuerte cuanto más silenciosa está la casa?
La nevera. - Soy redonda, salto sin patas y solo me canso cuando me pinchan. ¿Qué soy?
La pelota.

Cómo escribir las tuyas
Una vez que ves el patrón, inventarlas es más fácil que buscarlas. Escribe una a partir de un objeto, una expresión o una situación de tu propio entorno.
Empieza por la respuesta. Elige un objeto corriente. Haz una lista de todo lo que es cierto sobre él con la formulación más rara posible. Un teclado tiene teclas, tiene espacio, tiene letras, y ninguna de esas palabras significa lo de siempre en esa frase. La adivinanza ya está escrita.
Usa el doble sentido como bisagra. Toda buena adivinanza de aquí gira sobre una palabra haciendo dos trabajos. Encuentra esa palabra primero y monta la frase alrededor.
Haz que la respuesta equivocada sea atractiva. Las mejores te llevan con confianza hasta algo casi correcto. Si nadie se equivoca, la revelación no satisface.
Corta toda palabra que puedas. Léela en voz alta y quita toda palabra sin la que el chiste sobrevive.
Pruébala con una persona. Si resopla, funcionó. Si dice "qué ingenioso", se ha vuelto un enigma en vez de una adivinanza graciosa, lo cual está bien pero es otra cosa.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas adivinanzas hay en esta página?
Treinta, en cinco grupos de seis, escritas para esta página y no recogidas de otras listas.
¿Qué hace que una adivinanza sea graciosa y no solo difícil?
La respuesta tiene que ser obvia una vez que la escuchas. Una adivinanza difícil te hace sentir inteligente al resolverla; una graciosa te hace sentir levemente estafado, y esa es la reacción que se pasa a otro.
¿Cuáles son buenas adivinanzas para niños?
Las cortas, con respuesta concreta y física, como las seis de la sección de los más pequeños. Mantén esa sección concreta; deja el juego de palabras más abstracto para las otras secciones.
¿Cómo se cuenta bien una adivinanza?
Dila una vez, limpia, y cállate. El silencio es lo que trabaja. Repítela si te la piden, pero no des pistas en los primeros segundos.
¿Por qué las de juego de palabras son distintas en otros idiomas?
Porque los juegos de palabras no se traducen. Una adivinanza que depende de una palabra haciendo dos trabajos queda sin sentido palabra por palabra en otro idioma, así que las otras versiones de esta página se escribieron desde cero, no traducidas.
¿Puedo usar estas adivinanzas?
Úsalas en una conversación, en un aula o en un juego de fiesta. Para republicarlas, sigue los términos de uso y contenido del sitio.
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